miércoles, 1 de octubre de 2008

CREYERON QUE MURIO PERO RENACERÁ

Está bien, tanto silencio me aturde hasta a mi misma. He perdido credibilidad, debe ser por eso. No conozco mi cara de "me retracto" porque cualquier cosa que diga puede ser usada en mi contra. Tal vez sin mucho pensarlo, las historias se me han vuelto menos oscuras, nada más que un ejercicio para decir la verdad y entonces tendré que inventar algo. Ficciones y a mi que me caen tan mal, náuseas y cólicos, no tengo suficiente cerebro y lo que queda está ocupado inventando historias trágicas pero no lo suficientemente confesables, ni siquiera para este gatonecio estrenando cascabel. Lo dije, me equivoqué, lo dije, lo reconozco, pero mis teorías se venden a la vuelta de la esquina, he comprado un par y me han salido sin garantía, gajes del oficio.

Este dejará de ser mi purgatorio, no tengo muchos pecados que exponer en público, ahora pienso que tal vez no hemos hecho más que decirnos mentiras que sólo los muy inocentes se han podido creer, todo son cuentos y juegos de palabras, basura del lenguaje, códigos y subtextos, charlatanería bien armada, como los buenos vendedores. Nunca dije que no fuera un contador de historias y por eso me iban apuñalando por la espalda, tantas acusaciones que ya se me estaban olvidando pero mis propias palabras me las acaban de refrescar, una conexión que había perdido y esta tarde con lluvia de postre me hace atar todos los cabos. Claro que no lo soñé, esa mañana era un zorro invisible alucinando con respuestas. Tal vez he encontrado algunas pero no quiero hablar de eso, alcanzan a ser demasiado dulces para un miércoles de octubre. Ya me fui y conmigo se fueron las historias contadas a medias pero tardías.

3 comentarios:

ana maría - penélope dijo...

Me gustaría ser anónima para escribirte.
Buen texto, vale.

GATONECIO dijo...

mmmm, creo que puedes tambien escribir como anónimo, si no te registras.
Muchas gracias.

Anónimo dijo...

Lastima que hayas mentido...

Lastima que no hayas vuelto a escribir en estas paredes, el refugio perfecto para saber de ti sin que lo sepas....

Por acá mucho frio, otro café, un pucho a hurtadillas... como siempre.