martes, 14 de abril de 2009

A ustedes

Tendría que irme todos los días para despedirnos cada tarde, para recordar que mañana podríamos no vernos, podría ser la última vez. Para no darnos por hecho. Para no tener que extrañarlos. A los que son, a los que están, a los que nunca fueron, a los que no estuvieron, las vidas que no vivimos, los caminos que olvidamos, los lugares a los que no regresaremos, a todos los que me he traído conmigo, que tanto los quiero aunque a veces lo olvide.

Hace calor y llueve, el gato está dormido sobre la cama como siempre y no quisiera que me mandaran en una maleta bonbonbunes, arepas ni chocolatinas jet, no me gustan. Quisiera que me trajeran de regreso sus palabras, su presencia. No he vuelto a escribir por la pereza, por la anestesia, por no dejar que se me vaya la inspiración de este intento, por no extrañarlos, para que no se me agüen los ojos. Los llevo conmigo, los respiro incluso en este aire que parece una nata espesa sobre la ciudad, tan parecida pero tan diferente.