martes, 23 de agosto de 2011

MI VIDA COMO FANTASMA

En circunstancias no muy afortunadas me encontraba narrando mi vida. Mi oyente, antes de empezar, hizo ciertas aclaraciones sobre su narcolepsia. Al rato empezó a cabecear. Yo leía, ella dormía. Yo también quería dormir y despertar en casa bajo mis cobijas pero parecía imposible. Estaba lloviendo, había gritos y pantano por todas partes. Estaba muy lejos. Muchos sueños despúes, ella abrió los ojos muy abiertos y me dijo que todo era mi culpa, que yo era un fantasma. Vivía mi vida como un fantasma, me veía como un fantasma. Recordé que llevaba dos días sin comer ni dormir. Luego de estar 8 horas a la intemperie, era un fantasma con los cachetes colorados.

Una noche cualquiera él me miró y me dijo que yo era triste porque leía libros tristes. Yo pensé que tal vez leía libros tristes porque era triste. También pensé que él nunca leía y era un imbécil. Pedí a un amigo que me recomendara un libro feliz a ver si eso ayudaba a componer mi situación. El libro me gustó, pero debo aclarar que el concepto de felicidad puede ser muy relativo. El protagonista se suicidó al final. Pensé que tal vez era triste porque tenía amigos tristes. Una noche cualquiera, él me escribió un mensaje para decirme que de nuevo, no llegaría a casa. Yo pensé que era triste porque tenía un novio estúpido. El gato realmente agradeció esta última reflexión y se instaló de nuevo a dormir entre mis piernas.

Un fantasma triste. Entonces mi vida parece un cuento de navidad. Podría seguir sumando comentarios ajenos que dependen de la amable apreciación del interlocutor de turno.

Justo antes de dejarme me dijo que quería una mujer que supiera manejar. Me iba a dejar porque nunca pude superar el pánico a conducir entre los buses de Bogotá. Era tarde para tomar de nuevo el curso de manejo. Él ya estaba decidido. Tuve que tomar un taxi para regresar a casa. Fue un junio lluvioso y el mundo está lleno de razones extrañas.

Parece que he sido tantas cosas. La que más me gusta es la versión del gato, que anoche no durmió por acompañar mi insomnio. Me gustan los gatos porque juegan con fantasmas.


Only when i lose myself. Depeche mode.

domingo, 21 de agosto de 2011

LOS OTROS

Los otros que fueron, los otros que éramos. Los que nunca seremos. Pero especialmente los otros que nunca fuimos. Nos imaginamos, lo hicimos sin culpa pero con intención. Nos encontramos y nos armamos el uno al otro a la medida de nuestros propios deseos, fuimos nuestros mitos, los irreales posibles imaginados. Seguimos existiendo como fantasmas, nos alimentamos de ese sueño de nosotros mismos, del sueño que los otros soñaron. No somos ellos, no somos esos.

Todo lo que no viste, lo que no quise ver. Los pequeños huecos en las medias, los pelos en la almohada, las dudas. Los errores de la matriz, la falta de aplomo, el desgarbo, la obviedad. Los momentos de franqueza en que fuimos tan humanos. Esos otros que extrañamos, nuestras versiones editadas, desinfectadas. Esos otros que retomamos para no perdernos, para seguir siendo personajes, musas, fantasías. Esas vidas que no vivimos.