jueves, 13 de diciembre de 2007

Mentira

Esas manos debieron ser suyas, ese deseo también debió ser suyo.
Lo único que en verdad le pertenecía esa noche era su ausencia.

2 comentarios:

leo dijo...

Entendí de nuevo que todo (y cada cosa) está completo. Digo de nuevo, por que cada vez que lo olvido comienzo a pensar en mi inclumpletud y la de los demás; y a la velocidad de un jet ultrasónico, que está que se caga, me vuelvo un imbecil. Y Paso pensando cuánto necesito esto o aquello, y preguntándo si alguién me necesitaría?


Pero me acordé de nuevo que todo está completo, cada uno, completos (tu y yo también), y no hace falta nada.

Muchos dirían: guevón que alusinado estas.

Y ya ves...talvés si.

Pero en mi completud, encontrar la tuya me brinda, no lo que me hace falta sino que me hace más grande, mil completudes. Ya no busco lo que me hace falta, porque eso es puro embuste y todos somos insaciables. Ya no busco... me encuentro (me dejo o me hago encontrar) con la pasión del sol o la amargura de los cactus.

Bella guerrero, ojala te sorprenda, te rías o putees, me abraces o me digas hasta pronto pinche cabrón. Te quiero.

GATONECIO dijo...

Tienes razón estás alucinado, jaja, pero es cierto, estamos absolutamento completos (recuerdo un texto de Zen que tenemos vos y yo) y fienalmente nadie nos necesita, lo cual termina por ser una bendición, lo demás no son sino mentiras. Pero es mejor querer tener cerca que necesitar. Te abrazo como siempre, cada vez que te veo. Siempre es un hasta pronto, asi dure milenios, aunque he prometido no desaparecer.
Eterno guerrero, seria incapaz de despedirme. Tambien te quiero.